ING apuesta por su nube privada e IA para competir con los neobancos

En un panorama financiero donde la agilidad y la hiperpersonalización son las nuevas divisas, los bancos tradicionales se enfrentan a una disyuntiva existencial: evolucionar o quedar rezagados. ING, el grupo neerlandés con una sólida presencia en Europa y España, ha elegido la primera opción de manera contundente, poniendo a la inteligencia artificial en el centro de su estrategia de renovación. Su objetivo es claro: competir de tú a tú con los neobancos y fintechs, no imitando su modelo, sino potenciando su propia fortaleza histórica con la tecnología más avanzada.

La estrategia de inteligencia artificial de ING: más allá de la automatización

Para ING, la adopción de IA no es un proyecto piloto más, sino el núcleo de su transformación digital. Mientras muchos competidores se centran en la automatización de procesos básicos, el banco está desplegando algoritmos sofisticados que aprenden y se adaptan. Esta aproximación le permite optimizar operaciones internas mientras redefine radicalmente la experiencia del cliente, creando servicios que anticipan necesidades en lugar de simplemente reaccionar a ellas.

Personalización a escala masiva

Uno de los campos donde la inteligencia artificial marca una diferencia tangible es en la personalización de productos financieros. Los neobancos popularizaron interfaces intuitivas, pero ING busca ir más allá utilizando modelos predictivos. Estos sistemas analizan los patrones de gasto, ingresos y objetivos de vida de cada usuario para ofrecer recomendaciones de ahorro, inversión o financiación únicas. No se trata de enviar ofertas genéricas, sino de construir un asesor financiero virtual que conoce al cliente en profundidad.

Detección de fraudes y gestión de riesgos en tiempo real

La fortaleza de un banco tradicional reside en su capacidad para gestionar el riesgo y garantizar la seguridad. La IA potencia esta ventaja hasta niveles impensables hace una década. Los algoritmos de ING monitorizan millones de transacciones diarias, identificando patrones sospechosos con una precisión y velocidad muy superiores a las revisiones manuales. Esta capacidad no solo protege al cliente, sino que también reduce pérdidas operativas y refuerza la confianza en la marca, un valor crucial en el sector.

La infraestructura clave: la apuesta por la nube privada de ING

La potencia de la inteligencia artificial requiere una base tecnológica igualmente robusta. Aquí es donde la decisión de ING de apostar por una nube privada, en lugar de depender exclusivamente de soluciones públicas, se revela como un movimiento estratégico. Esta infraestructura propia le proporciona el control, la seguridad y la flexibilidad necesarios para desplegar sus modelos de IA de forma ágil y segura, manejando datos sensibles con los máximos estándares de cumplimiento normativo europeo.

Esta arquitectura híbrida, que combina recursos privados con la elasticidad de la nube pública cuando es necesario, es un modelo que están observando con interés otras entidades financieras europeas. En España, donde la digitalización bancaria es profunda pero la regulación es estricta, el equilibrio entre innovación y soberanía de datos que ofrece una nube privada resulta especialmente atractivo para los grandes bancos.

Velocidad de innovación y soberanía de datos

La nube privada actúa como un laboratorio de innovación acelerado. Los equipos de desarrollo de ING pueden probar, desplegar y escalar nuevas aplicaciones de IA sin las restricciones o latencias que a veces imponen los proveedores públicos. Además, mantiene el control total sobre la localización y el gobierno de los datos, un aspecto crítico bajo el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) de la UE. En un contexto de creciente desconfianza hacia el manejo de datos por parte de gigantes tecnológicos extranjeros, esta soberanía se convierte en una ventaja competitiva y de reputación.

Eficiencia de costes a largo plazo

  • La inversión inicial en una nube privada es significativa, pero permite una optimización precisa de los recursos de computación, esenciales para entrenar modelos de IA complejos.
  • Elimina los costes variables impredecibles asociados a un uso intensivo de la nube pública, proporcionando una mayor previsibilidad financiera.
  • Facilita la modernización de sistemas legacy de forma gradual y controlada, integrando la inteligencia artificial en el núcleo del negocio sin rupturas bruscas.

El panorama europeo y español: ¿una nueva era para la banca tradicional?

La transformación de ING no es un caso aislado, sino un síntoma de un cambio tectónico en el sector bancario europeo. La banca tradicional ha comprendido que la batalla contra los neobancos no se gana solo reduciendo comisiones o lanzando apps más bonitas. Se gana con una reinvención profunda, utilizando la tecnología para ofrecer un valor que los recién llegados, con balances más limitados y menos historia de datos, no pueden igualar a corto plazo.

En España, este movimiento es claramente visible. Las principales entidades están realizando inversiones históricas en digitalización y inteligencia artificial, desde chatbots avanzados hasta sistemas de *scoring* crediticio con machine learning. El caso de ING demuestra que la ventaja no está en ser el primero, sino en ejecutar una estrategia integral donde la IA y una infraestructura de primer nivel se potencian mutuamente. El objetivo final es crear un ecosistema financiero tan ágil, personalizado y seguro que la distinción entre «banco tradicional» y «neobanco» pierda por completo su sentido.

El futuro del sector no pertenecerá ni a los antiguos gigantes inflexibles ni a las startups ligeras pero limitadas. Pertenecerá a las instituciones híbridas que, como ING, logren fusionar la solvencia, la experiencia y la escala de la banca tradicional con la agilidad, la innovación y el enfoque en el usuario de la tecnología más puntera. La inteligencia artificial es el catalizador de esta fusión, y su nube privada, el reactor donde esta transformación toma forma.

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Fuente: ING ‘tira’ de la inteligencia artificial y de su nube privada para rivalizar con los neobancos – El Correo Gallego

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